Articoli di Giancarlo Toràn, La Frase Schermistica

¿Por qué esgrima?

He querido traducir el artículo del Maestro Giancarlo Toran porque me parece muy interesante y con el que estoy totalmente de acuerdo.

También, como maestro de esgrima, me siento totalmente identificado con los sentimientos que se exponen en el artículo y que realmente dan fuerza y alimentan cada día mi absoluta dedicación a mi profesión como Maestro de Esgrima.

Angel Fernandez García

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“Volví en avión de una competición, la enésima, para acompañar a mis chicos a una competición. Cansado, como se conviene a quien ha transcurrido tres días en un pabellón, a incitar, animar, sufrir, alegrarse. Y luego la cena con el grupo, la cama de un hotel, pocas horas de sueño. Sabéis, cuando se duerme poco, y estáis cansados, y el buen resultado no ha llegado, hay como una pátina gris que colorea todas las cosas. Y llegan las preguntas. ¿Es esta la vida que quise? ¿Por qué la elegí? ¿Pero la elegí realmente, o es ella que me ha elegido? Y la pregunta más estúpida de todo: ¿cómo sería, ahora, si hubiera tomado otro camino?

Y mientras saboreas el placer perverso de la depresión, ella o él, se siente parecido, oscuro en su rostro. No te mira a los ojos, se mira las manos, mueve los dedos y luego te dice:  He tirado un asco.” No es una pregunta, técnicamente. Es una afirmación.

Pero luego levanta los ojos, te mira, y espera. Y tu estúpida depresión evapora el hechizo. No tienes más ganas de estupideces. Estás aquí a hacer tu profesión, que es la más bonita del mundo:  aquella de maestro de esgrima. Ya no tienes dudas.

No has tirado mal. Has encontrado demasiado pronto un tirador más fuerte que tú, una mina errante que ha explotado mal, y te ha ocurrido a ti. Has luchado, pero no la has hecho bien. Trabajando, da tiempo al tiempo, y verás que te pondrás mejor que él.

Es lo que quiso sentir. Pero quiere una confirmación. Habría tenido que entender que fingió de parar, y en cambio quiso pararme. Y allí yo me he caído como un pollo.” “Ya, pero lo ha hecho justo bien, es su especialidad. Ahora lo sabes, y en sala probaremos las contrarias justas. La próxima se la devolverás, estoy seguro. Trabajaremos sobre el contratiempo, y también sobre el autocontrol, la respiración, el justo orden, como y cuando entrar en distancia. Esta experiencia te devolverá más fuerte.”

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Mientras tanto, ya me ha hecho más fuerte a mí, y el mundo retoma color. Y vuelvo a mis pensamientos, con otro espíritu.

¿Ya, por qué la esgrima? También con otros deportes habría podido decir las mismas cosas, más o menos. Pero si hoy las aprecio, y me hacen querer mi trabajo, cuando he iniciado a esgrimir estaba lejos de ello. Entonces me fascinó la idea de un deporte por mí desconocido:  un combate verdadero, en el que se pudiese expresar todas las ganas de vencer. Un adversario de frente, que te atacó con decisión, y te golpeó, a veces duramente, con su hoja de acero. Pero pudiste defenderte, y descubriste, en breve, que un poco de astucia valió más que mucha fuerza. David pudo golpear a Goliat, si desarrollara las mismas características:  alto o bajo, lento o veloz, robusto o delgado, impulsivo o razonador.

Cada uno con su receta, y es fascinadora la tarea de comprenderla, adaptarse, o encontrar en ellos los defectos, y aprovecharse de ello. Y tienes que entrenarte, tienes que convertirte en un atleta, como descubre rápidamente cualquiera que quiera probar a subir sobre la pista. Pero, más que todo, tienes que aprender a conocerte, y a dominarte. El primer adversario es el propio interior. Te enteras de ello rápido, cuando el otro se viene hacia ti, y tienes que decidir de la mejor manera, sin tener el tiempo para ello. Si te dejas apoderar del pánico, estás acabada. Tienes que saber arriesgar, pero con juicio. Y tienes que seguir aprendiendo, por toda la vida.

Hoy, después de más de cuarenta años de práctica, paso por competente, y quizás un poco lo soy. Pero sé que es un concepto muy relativo. La esgrima, con sus componentes culturales, y luego físicos, técnicos, tácticos, y sobre todo mentales y, diría, espirituales, toca en profundidad tantos aspectos de la vida de una persona que pretender dominar un campo de conocimientos tan vastos, es pura presunción. Y dondequiera que tú vuelvas la mirada, ves territorios invadidos por explorar. Lo encuentro excitante.

Tomamos, por ejemplo, la cultura:  la esgrima ha producido literatura, si piensas en las muchas novelas de capa y a espada y una cantidad impresionante de tratados técnicos:  arte y ciencia, como dijeron los maestros de un tiempo. Y también disciplina caballeresca, con un código de honor que nos reconduce a los deberes de lealtad y a corrección del esgrimidor, siempre actuales. Y filosofía y empleos y costumbres, en el lenguaje y en los gestos, que repetimos hoy todavía, sin conocer de ello el origen. ¿Sabéis por qué se da el brazo derecho a las señoras? Porque a mano izquierda se llevó la espada. Y porque los botones de chaqueta y camisa son ¿diferentes, para hombres y mujeres? Porque el hombre se confió con la izquierda:  la derecha tuvo que quedar lista, sobre la empuñadura de la espada. ¿Y por qué saludan los militares llevando la mano a la visera? Porque los caballeros antiguos, antes de batirse, tuvieron que enseñar el rostro, levantando la visera del yelmo. Etcétera. Hoy la espada como el sable y el florete, no se utilizan como armas. Los duelos cruentos, no se hacen más por suerte. Sin embargo, la espada todavía es un símbolo potente:  la justicia, el poder, el honor. Y el deporte aún más ha empujado hacia adelante los límites de una disciplina que no es frenada más, en su desarrollo, del temor de la muerte. El riesgo de una estocada es bien más aceptable, por lo tanto, además de la mayor variedad de golpes y acciones, se ha desarrollado a lo sumo el clásico trinomio, que es a la base de la esgrima:  velocidad, elección de tiempo y sentido de la distancia o medida. Ponéis junto el todo, y no os asombraréis también encontrando la esgrima en la dimensión empresarial:  gracias a las armas y a las máscaras de plástico, que no solicitan particulares protecciones, es posible hacer también probar la ebriedad de la estocada al ejecutivo y al empleado. Y mientras tanto, junto a las emociones, se hacen comprender, con eficacia, esquemas de comunicación, autocontrol, selectas tácticas y estratégicas, y tanto otro.

Y vuelvo al principio. A las competiciones, que son un pretexto para la relación con los chicos y chicas, que crecen y se convierten en hombres y mujeres. Y recordarán para siempre, y nunca dejarán completamente, de haber esgrimido. Y serán un poco mejor y un poco más fuerte, en la vida, por aquellos años de aplicación, de sudor, de alegrías y desilusiones, empuñando aquella hoja de metal. Alguien conservará un poco de gratitud, también por mí. Nunca tanto como conservo de ello yo, por todo ellos.

He aquí porqué. ”

Escrito por Giancarlo Torán

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